Pollo Sudafricano (Inyama Yenkukhu)

Hoy 5 de Diciembre de 2013, la Humanidad se despide de un ícono de la Tolerancia y la Paz Mundial. Fallece Nelson Rolihlahla Mandela.
Una vida dedicada a la búsqueda de la Igualdad y la Libertad.
Conmemoramos su partida con una receta típica en su pueblo natal, Mvezo (Sudáfrica).

El Inyama Yenkukhu consiste en un espeso y consistente Guisado de Pollo a la Cacerola. Se sirve caliente y acompañado de Pan o Huevos Hervidos (Huevos Duros). Tradicionalmente preparado en Cacerolas de Hierro o Barro sobre el Fuego directo de Leños. Su delicioso sabor ahumado satisface y reconforta.

Su sencilla preparación, nos muestra que no se necesitan ingredientes complejos para satisfacer y dominar el hambre, sin sacrificar sabor.

Precisamos:
4 Muslos de Pollo
8 Tomates
3 Cebollas
50 grs Harina de Trigo
1 litro Agua
Aceite
Pimienta Negra Molida
Sal

Enharinamos los Muslos de Pollo. En una Cacerola bien caliente y a Fuego Fuerte, pondremos un chorrito de Aceite. Agregamos el Pollo. Los doraremos dándolos vuelta y vuelta. Salpimentamos a gusto.

Cuando estén bien dorados, incorporamos las Cebollas picadas. Revolvemos bien y cocinamos por 2 minutos. Incorporamos los Tomates picados con su jugo. Revovlemos nuevamente y cocinamos otros 2 minutos.

Mientras, diluímos la Harina en el Agua. La incorporamos a la Cacerola. Salpimentamos nuevamente a gusto. Revolvemos bien y dejamos cocinar hasta espesar (unos 15 a 20 minutos).

Servimos bien caliente acompañado de Pan y/o Huevos Duros.

Recordamos el famoso Poema “Invictus”, escrito por William Ernest Henley en 1875 y que fue fuente de inspiración y ayuda para sobrellevar el encarcelamiento de Mandela. Posteriormente inmortalizado en la Película de Clint Eastwood (Invictus).

Más allá de la noche que me envuelve
negra como el abismo insondable,
agradezco al dios que fuere,
por mi alma inconquistable.

En las garras de la circunstancia
no me he estremecido ni he llorado.
Bajo los golpes del azar
mi cabeza sangra, pero está erguida.

Más allá de este lugar de ira y lágrimas
yace el horror de la sombra,
sin embargo la amenaza de los años
me halla y me hallará sin temor.

No importa cuán estrecho sea el camino,
ni cuán cargada de castigos la sentencia,
Soy el amo de mi destino,
soy el capitán de mi alma.

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